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Carpaccio de naranja

Carpaccio de naranja con crema tibia de almendra, mango fresco y virutas de chocolate negro

Un postre ligero, vibrante y lleno de contrastes.
La acidez y frescura de la naranja se equilibra con la suavidad de la crema tibia de almendra, el dulzor del mango maduro y el toque profundo del chocolate negro. Una combinación que acaricia el paladar sin sobrecargar, perfecta para cerrar una comida con belleza y ligereza.

Ingredientes (para 2 personas):


Para el carpaccio de naranja:


2 naranjas dulces y jugosas
Canela en polvo (opcional)


Para la crema tibia de almendra:


200 ml de bebida de almendra sin azúcar
1 cucharadita de pasta de almendra o 20 g de almendra molida
1 cucharadita de sirope de agave o miel suave (ajustar al gusto)
1 pizca de sal
½ cucharadita de ralladura de naranja
1 cucharadita de almidón de maíz (maicena) disuelta en un poco de bebida vegetal fría


Para acompañar:


½ mango maduro
10 g de chocolate negro (mínimo 70 %) rallado en virutas finas


Preparación paso a paso:


Preparar el carpaccio de naranja:

Pelar las naranjas en vivo (retirando la piel y la parte blanca) y cortarlas en rodajas muy finas. Colocarlas en forma de abanico o círculo sobre los platos. Reservar.


Preparar la crema tibia de almendra:

Calentar en un cazo la bebida de almendra con la ralladura de naranja, la pasta o almendra molida, el sirope y la pizca de sal. Remover bien. Cuando empiece a humear, añadir la maicena disuelta sin dejar de remover hasta que espese ligeramente. La textura debe ser cremosa pero fluida. Mantener tibia, sin que hierva.


Preparar el mango:

Pelar y cortar el mango en dados pequeños o en finas láminas, según la presentación deseada.


Montar el postre:

Verter una cucharada generosa de la crema tibia sobre el centro del carpaccio. Distribuir el mango fresco por encima o al lado, y terminar con virutas de chocolate negro y un toque de canela si se desea.


Un postre que juega con la temperatura, las texturas y los aromas para ofrecer una experiencia sutil y envolvente. Ideal para cerrar una comida con elegancia, sin renunciar a la nutrición ni al placer.

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